miércoles, 6 de abril de 2016

SEÑALES Y VÉRTIGOS


"Poesía desplegada en un hálito de aire y melancolía, poesía para afirmar la voz y la memoria cotidiana, poesía para prolongar la ausencia". (Paul Valenzuela Trujillo)

SERES

I

En la distancia entre el libro y mis ojos
quedan atrapados nombres y tierras
mis labios navegan por un río inundado de palabras y sueños
crepúsculos y vientos
ahora tengo un nuevo cuerpo
otros rostros
un amor que no llega
en ese espacio regreso a las calles donde fui feliz
mas no encuentro en las aguas tus juegos
tus besos
nuestro jardín
ni la sed
será tu ser dentro de mi cuerpo anunciando la muerte?
qué será de la ciudad donde ya nadie me espera?
estoy solo?
estoy solo entre fantasmas?
en esta secuencia pienso en mariposas
que desafían mi página en blanco
nuevas tierras para gritos y náufragos

YA NI LOS PECES SUEÑAN

Ya ni los peces sueñan entre besos de ciudad
las mujer que ayer soñó feliz ha muerto
entre sábanas sucias y ropas destrozadas por el desánimo
esta desesperanza
que nos invade por ser animales de costumbres
mansos bueyes que se dirigen hacia lo perdido
lo mustio reaparece en los rostros
hombres que temen hablar de sí mismos
se encuentran con el vencido
disfrutan su mala suerte
no quedan caminos
para qué nacen hijos en esta ciudad
donde hasta los pájaros parecen amordazados?
de qué sirven los hijos cuando son castigados
por no creer en los dioses?
la vejez se acerca a mis párpados y la espero feliz
callado
ya ni los peces pueden soñar
porque sus mares son desiertos
a cada instante
en que deseamos atravesar lo prohibido
otro beso añorando
otra ciudad

NOMBRES

Cada nombre señala la respiración del ser
lo corporiza
amenazan al infinito con lo que antes ha sido en otras regiones
luego el tiempo exhala levemente cuando se siente definido
y pasa como un río delante de estatuas y columnas
lo corporizado asegura que las aguas retornen a la corriente
a su forma más pura 
en la extensión de lo enunciado
entonces la voz intenta conocerse en otras voces
se niega a existir en una isla
entre la distancia y la palabra
la palabra se une a los nombres y exclaman:
al definir todos los contrarios
tenemos ante los ojos el espacio

SINOPSIS

I

Esperaré
el hundimiento de tus barcos
la rendición de tus murallas
el final de tus guerras
y ni aún así
apresuraré mi conquista

II

Cada día
reaparecen 
en mi ciudad
las cenizas
la miseria
y el dolor
si te preguntan dónde están
mis hijos cobardes
tú conoces la respuesta

(De: Fragmentos de la aguja)

Giovanni Fernández (La Habana, Cuba, 1980) Graduado de Periodismo en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Habana. Docente de Filosofía del Lenguaje de la Facultad de Filosofía e Historia en la misma universidad. Ha publicado sus poemas en revistas de México, Nicaragua y España. Participó en el Festival Caravana de Poesía Lima-Arequipa-Cusco 2015. Tiene publicados dos libros de poesía: Ciudad cotidiana (Amotape Libros) y Fragmentos de la aguja (La Apacheta Editores, Lima, 2015).

jueves, 28 de enero de 2016

CINCO POEMAS COYUNTURALES


"Pocos poetas logran desenmascarar el mundo de los hombres con el ligero peso de sus palabras. Percy Zaga, diáfano y telúrico, humilde hilandero de poemas, consigue encender el fuego de la emoción social economizando sabiamente sus recursos. Poesía con la misma temperatura de los campos, poesía que se respira con las manos como señal dialéctica del cambio". (Paul Valenzuela Trujillo)

CELIBATO

A los curas
les han quitado las
sotanas y debajo
les han hallado
los tesoros de 
las iglesias.

Algunos tenían
bajo las sotanas
cálices de plata, otros
patenas de oro y
algunos campanas.

Los curas ahora
piden
la revisión 
del dogma
del celibato.

PIDO PERDÓN A LOS LAGARTOS

En mi país
gobiernan los lagartos.

Verdes, crudos,
solazados entre las piedras
los lagartos nos
gobiernan.

Dan decretos, se orinan;
dan leyes, se orinan;
dan saliva y no se orinan.

Pido perdón a los lagartos
por esta
comparación.

BALA

Se comió el gamonal
la tierra, los hombres, las mujeres;
se los comió retaceados
con árboles, ganado, siembras.
Comió como comen
             los comelones
que se hinchan, revientan
y se los come la tierra,
el gusano, la siembra o el hombre
que no
                se deja comer.

HISTORIA II

Se ganaba la vida torturando hombres
como otros se la ganan arando la tierra.

No tuvo piedad ni asco de la sangre
que brotaba de los hombres que mataba.

Cumplido su servicio retornó a su hogar
a sufrir también las consecuencias del sistema.

Un día protestó y fue detenido, preso y torturado
en la misma cárcel donde él tanto torturó.

ALTERNATIVA

No de la mano será la unión,
sino del puño sobre ideas.

Ni en el aire, cual golondrina,
la unidad ha de volar o navegar.

En torno a ideas, principios,
programas, la unidad ha de crecer.

Porque unidad no es conchave,
si no fuerza común hacia adelante.

Percy Zaga (Puno, 1945) Integrante de la Promoción intelectual Carlos Oquendo de Amat, fundó el Grupo de Arte Utaraya y el Grupo Qlisgen, también el Centro Federado de Periodistas y el Colegio de Periodistas. Dirigió Don Pepe y Cancionero del Folklore Puneño. Participó en la edición de la revista de literatura Sur intenso. Publica un boletín mensual de poesía puneña: Oquendo. En poesía ha publicado: A Mayte (1968), Mi País (1971), Poemas (1988), Cinematógrafo de lienzo y bambú (1992), Mi ciego, mi gallo y tú (2003). Los textos que publicamos pertenecen al libro Contra todo silencio (Grupo Editorial Hijos de la lluvia, Juliaca, 2011), que reúne poemas de los cinco trabajos anteriores.

martes, 22 de diciembre de 2015

BAJO EL VOLCÁN - DOS POÉTICAS

Leyendo y releyendo algunos poemarios publicados en Arequipa en estos últimos años de eclosión editorial, pude percatarme del desarrollo de dos poéticas completamente opuestas en cuanto a su concepción ideo-estética, lo cual es un claro síntoma de buena salud para una ciudad que empieza a construir su tradición a partir de la diversidad. Instalación, último libro publicado por el poeta Juan W. Yufra, cierra un primer ciclo de aprendizaje, iniciado magníficamente con libros como Búhos Escarbados y Graffiti de Zoo. Este libro nos deja una profunda sensación de vacío, una especie de orfandad ontológica frente a la posibilidad del ser y el hacer poético. Hay en cada verso y en cada poema una muy consciente frustración e imposibilidad creativa con respecto a la palabra escrita. Un verdadero testamento ológrafo. Por otro lado, el segundo libro de Héctor Sanz, El hombre de espaldas al sol, cumple dialécticamente con el propósito de inmolación poética en pos de una consciencia política y social. El joven poeta no se limita a denunciar la decadencia coyuntural, también reconoce y asume en su poesía la necesidad de darle una dirección y un sentido a su humanidad, es por ello que su grito de protesta adquiere un cauce de revolucionaria acción. (Paul Valenzuela Trujillo)


Abs 5

otra vez            la palabra
en el papel       la hoja
la misma sensación de fuego
que arde por gusto
su densa niebla recorre el cuerpo

Abs 12

las letras -desde luego-
en una palabra que ingresa
sin decir nada en la boca
los pescados / abiertos / con sal
flotan en el aire
las moscas giran alrededor
de las palabras que las nombran
inmóviles / desfiguradas

5

-el propósito es construir
con estas piedras
el itinerario de lo que arde
como algo simple
en la escritura
en cada letra desfigurada
por la letra
dispersa
en una palabra
que culmina en la boca-

15

escribir las palabras que existen por sí solas
escenas que no nos llegan nunca de la memoria
garabatos
sólo criaturas incomprensibles
tu lengua condenada a la neblina

(De: Instalación)

Juan W. Yufra (Ilo, Moquegua, 1977) Siguió estudios de Literatura y Lingüística en la UNSA de Arequipa, donde obtuvo en 1998 el Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales Universitarios con su poemario Crónica de Colisiones. Ese mismo año publicó Búhos Escarbados, el 2003 Graffiti de Zoo y el 2009 Instalación (Cascahuesos Editores). En el 2004 fue reconocido con el Premio Nacional de Poesía Guillermo Mercado, organizado por la Municipalidad de Yanahuara en Arequipa. Actualmente es investigador del Instituto de Estudios Sociales del Sur del Perú (IESS).


TRES

(Luz de la ciudad)

Miles de corbatas tejiendo horarios
Tarjetas que se marcan a prisa
Trenes que corren a punto de cruzarte
El viaje a la luz
y la miseria que brota del cemento con rasgos de naturaleza muerta

Contestas el móvil e intentas no sofocarte con tu voz
No morderte los labios al ver las noticias
y morirte respirando... ¿respirando qué?

No beber el último sorbo de tu sangre
Ni gastarlo por el cajero
Tener los zapatos limpios
Y el corazón mugre
Los ojos sin brillo
Y sueltas monedas en los bolsillos

No tener cerebro
Y creer tan violentas mentiras de los avisos publicitarios

El frío me mata
Lo sé
Es un frío que viene de dentro
Porque el sol es esquivo y mi espalda lo acaricia

Ando mal
Como ebrio
En reversa solamente

Me espera una vida miserable con mucho confort
Y mierda

Mucha glamorosa
mierda.

DIECISIETE

La manera más sincera de gritar
Es quedándose callado

La libertad de amarte
Reside en la capacidad de transformar la sociedad

Ninguna torre que se erija con prudencia
Dejará de ceder ante el vacío

Somos tan fugaces
Que valdría la pena brillar
Brillar hasta apagarnos luminosamente.

(De: El hombre de espaldas al sol)

Héctor Sanz (Arequipa, 1988) Estudió Literatura en la UNSA y Pintura en el ESFAP "Carlos Baca Flor". Es responsable de Cuervo Editores. Primer Premio en el IV Concurso Literario "Jorge Cornejo Polar" 2010. Ha publicado El muchacho que no sabe escribir poesía (2009) y El hombre de espaldas al sol (2011), ambos con el sello editorial Aletheya.

viernes, 30 de octubre de 2015

ELOGIO DE LA MEMORIA


Husmeando entre algunos libros ofrecidos como pan caliente en una dominical feria cachinera de la ciudad de los monumentos arqueológicos en vías de privatización, encontré una edición sencilla y bien trabajada del poemario ganador del VII concurso El Poeta Joven del Perú. Dicho reconocimiento fue otorgado en aquella oportunidad a David Novoa Jiménez, destacado poeta de la generación del noventa, natural del telúrico norte moche peruano. El libro en mención fue publicado por la Municipalidad Provincial de Trujillo, como parte de su colección homenaje al centenario de César Vallejo; envidia sana la que siento, ya que en mi comarca andina ninguna autoridad edil, mucho menos regional, entiende la importancia de una política cultural que implemente bibliotecas municipales con el aporte de sus autores. “Itinerario del alado sin cielo” es el título del libro, y desde el principio, una estela gris mugre nos va conduciendo por las entrañas de la urbe decadente y monótona; extravío personal donde lo único cierto y definitivo es la natural consciencia del fracaso. (Paul Valenzuela Trujillo)

***
Dos zapatos y un parque para caminar estas tristezas
el   viento   claro   de las   cinco   y   media   un
papelucho   arrastra   como   una   bandera
y   mi   alma   lo   enarbola
una hilera de autos   como un río   atraviesa
de   lado   a   lado   la   ciudad
no puedo pensar   las calles me deparan sin piedad
el   agónico   trajín   de   un   tiempo   turbio
claxons   sucedieron a los gritos de la aves
usamos máscaras de carne y hueso y ojos amarillos.
Veloces nubes espantosas viajan por el cielo
como   la   sangre   en   mis   venas
cada esquina es un sueño que culmina y
se   inicia   en   otra   calle
hallo un árbol brindando sombra a los hombres
que vegetan   piedad por mí   por estas alas rotas
piedad   por este vuelo a ras del suelo
el viento claro de las cinco y media
tantas horas   caminando   de ida o de regreso
sin   haber   fugado   o   vuelto   nunca.

***
Palpo los fríos muros de la calle
cual la gruesa piel de un muerto
quebráronse las aceras bajo el rencor de nuestros
pasos   deseo saber qué piensa quien transcurre
a mi lado   quizá me mire de reojo y
piense en qué piensa quien a su lado transcurre
entre rejas cuales garras de metal surgidas de la tierra
cruzo plazas soleadas   recorro estos caminos
que no son más que fugaces estelas de barco
que en aguas turbias se disipan.
Observo el trajín de lo sombrío   veo un río
de gente con la vida ya vivida por sus muertos
confieso la aridez del orden cotidiano
tose un auto y arroja su último estertor
a la esencia de esta tarde   recuerdo el futuro:
polvorientos vestigios que habrán de ser las calles
el fragor de los motores de pronto mudos en las fotos de un
museo   y en un gran cartel publicitario un ser bello
y gigantesco se arregla el fino traje   indiferente
al tiempo y a los hombres que abajo caminábamos.

***
Presiento un ser dolido entre mis medias y mi pelo
uno que   transcurre   ajeno   sobre   escombros
como duende sobre hojas que flotan en el charco
suaves hilachas de sol   rozan mis hombros
cada casa es el podrido cascarón de un barco
encallado en el mar de gentes apretadas bajo el cielo
sé que soy   libre   que me fui   y   no   me   he ido
que mis manos son el viento   que levanta faldas
y   papeles   que soy la cara anónima   que sólo
brinda a los mendigos   frialdad   recelo.
Acorde con el tiempo mi corazón es una bomba
a punto de estallar   giran las horas en las llantas
de los autos   y aferrado a un poste palanqueo al mundo
con el pie apoyado   en la firmeza de mis sueños
si deshiciera un edificio   piedra a piedra   me
quedaría   con   una   flor   entre   los   dedos
y aferrado a su tallo   como el náufrago al madero
el ocaso una venda ensangrentada atada a mi cabeza
inicio en esta calle   y   he   de   dar   mil vueltas
hasta   dejar   redondo   el   mundo   entero.

David Novoa Jiménez (Casa Grande, Trujillo, La Libertad, 1968) Tiene estudios de Ingeniería Industrial y Ciencias de la Comunicación. Fue editor de las SUMAS VOCES y CONTEMPO, sólo para dioses. Publicó los libros de poesía Itinerario del Alado sin Cielo, Libro de la Incertidumbre y La Voz de el Loco. Como periodista publicó Conversaciones con Daniel F: La verdadera historia de Leusemia. Fue director del refugio para animales silvestres en la campiña de Moche, significativo proyecto donde se curaban, cuidaban y alimentaban a diversos especímenes que llegaban en condiciones lamentables, creando una verdadera consciencia ambiental en los ciudadanos. Actualmente realiza performances y cuenta cuentos en diferentes ámbitos del país.

lunes, 15 de junio de 2015

DNI POÉTICO


Hace aproximadamente 17 años se publicó El Lenguaje de los ríos, tercer libro de poemas del vate Hernán Hurtado Trujillo y, sin temor a equivocarme, debo sostener que a partir de él, la poesía apurimeña, y más precisamente la abanquina, inicia una etapa de oxigenación de las formas, sin abandonar su esencia bucólica. Esta poesía se fue convirtiendo en el principal referente de las nuevas generaciones, ya que combina el rigor estético de la escritura poética, con la versatilidad temática de hondura filosófica. Desde esta tribuna celebramos la mayoría de edad de este poemario, cuya vigencia es incuestionable en el concierto de las letras apurimeñas. (Paul Valenzuela Trujillo)

EL LENGUAJE DE LOS RÍOS

El río suena en el corazón
es la voz de un niño
que nos llama
desde el fondo de tu vientre
Es la voz peregrina de la sangre
que cabalga 
en tropel de rocíos
a los labios del mañana
a decirnos tal vez:
la palabra que hasta hoy no hemos dicho
Y cuando un día
nuestra voz se marchite
en los labios de la muerte
nuestros ríos
siempre tendrán
algo que decirse
tendrán que cantar con el fuego:
El lenguaje de los ríos
son las alas
que nos llevan
al mañana.

PARTO DE LUZ

La noche está preñada de luz
puja su dolorosa muerte
en su vientre patalea el día
un patadón más
nacerá la mañana
Nacerá ensangrentada
descalza
desnuda
pura
Tenemos que calzarla de camino
y sudar la alegría
Tenemos que vestirla de esperanza
y coger los ojos de la estrella

La noche está preñada de luz
puja su dolorosa muerte...

ACHANQAYRA

Se pusieron los andes
sus chullos de escarcha
las hierbas
blandas polleras de rocío
pero las tunas
mi amor las tunas
maduran la mañana
con el fuego feroz de tus labios
Cuando en mis labios
tiritaba la mañana
tus besos de ardiente achanqayra
rompieron el invierno
Ya está el verano
en mis brazos
y en mi pecho
floreciendo primaveras
Los amancaes asaltan las praderas
cuando el sol se levanta con tus ojos
Así eres tú
pestañas de chiwanuway
cambias universos
con solo tus besos.

VERSOS DE ARCILLA

Yo soy tu lápiz
tú mi verso de arcilla encendida
para salir a los míos
te escribo estos versos
que no son sino tú
Basta tu palabra
para tener un ritmo dulce
Basta tu sonrisa
para rimar la alegría
Basta mirar tus ojos
para ver el horizonte
Basta un beso tuyo
para matar a la muerte
y vivir la vida.

EPÍLOGO

Para matar a la muerte
me armé
de tu mirada
de tus manos
y de tu dulce sonrisa.

(De: El Lenguaje de los ríos)

Hernán Hurtado Trujilo (Grau, Apurímac) Para sobrevivir trabaja de maestro y para vivir escribe poesía, en fin, su biografía es el tamaño de la sonrisa que emerge entre sus versos. Tiene publicados los siguientes libros de poemas: La vida hecha poesía (Edición del autor, 1991), Los versos del camino (Edición del autor, 1993), El lenguaje de los ríos (Ediciones Parhuazul, 1998), Sinfonía del rayo y de la luna (Arteidea Editores, 2004), La cola al revés del gato (Ediciones Ch'illico & Parhuazul, 2007) y Viaje de una hormiga en el lomo de una estrella (Ediciones Ch'illico & Parhuazul, 2013). Tiene en prensa dos poemarios inéditos.

miércoles, 22 de abril de 2015

ESTALACTITAS


"Poesía que convoca una sana rebelión del espíritu, despertando en la consciencia del lector, un legítimo interés por la épica de los procesos sociales." (Paul Valenzuela Trujillo)

*
Una voz roja y primordial inunda, enfrenta
la sórdida opulencia impuesta en los oxígenos.
Me sé despierto porque mi respiración se enfurece.

*
Atento, el transeúnte
experimenta hambre: salta
hacia una iridiscencia literal, está abierto.
De pie frente a sus muchas imágenes.
Atisba su perfil, aguza
sus dos ojos izquierdos, su derecho.
Descubre, repentino: esos ojos
lo roen, corroen su sinapsis
de entreverados filamentos arteriales,
¡y sumo estallido de polaridad!
Atento ve, piensa, sus ojos.
Sus suaves criaturas de violencia...
Si el ser -sol de paciencia y dignidad-
y las palabras caen vencidas:
Humo
Y el cerebro del mundo atardece
como si toda verdad fuese imposible.
Hallarla entre los siempre amenazantes
cuatro muros de la insana cordura.

*
ante la ley

Cuando, Verdad, gritas tu astro implacable,
alarido que ciega
incluso al propio sol, nuestra animalidad
deja de hacer pasto del mundo, proclama,
ese estar a oscuras en territorio
marcado por una celebración que te contradice,
ese haber muerto
a pesar del cotidiano respiro o la miga del pan,
y sorprende
el uso difamador de tanto sustantivo injusto,
implicados en juicio de irrisoria violencia,
porque ya hemos errado
por número y honestidad, muchas veces:
La Casa.

*
País, tu acústica vehicular recorre la esfericidad de la tierra.
Una de sus muchas baldosas fluorescentes, eres, mi país.
Enormes maquinarias internas, aquí, bajo mis pasos.
Tu rostro brilla, aceite y acero, y las azules flamas
autógenas; pronunciando antiquísimo zumbido de tijeras
las moscas tasajean los flancos del aire, y el aire acosado
bufa, se aleja ardiendo, a las cavernas rojas
de la respiración humana,
y desguazado por infinita cantidad de autómatas...
Así encendían en celebración sus fogatas de simios orales,
aquellas mínimas, antiguas unidades del arder y el rezo.
País, tú las dispones en un campo sin direcciones,
las recluyes cúbicamente y dibujas esta nave que mira
el colapso 
gravitacional de mi viejo planeta
de océanos y nubes:
¡Paz al último de los elefantes, a su heroica resistencia
entre las lavas, y a aquella bandada de todas las especies
que habrá de incendiarse en la plenitud de su vuelo!
País, sólo basta encender una migaja de humo y razonar
la desesperación de los hambrientos para que vengas tú
a ceñir mi cuello con tu sucia mano, y tu hocico doloso
vomite sobre mis ojos tu ficción: cama y blancura
de las que no se puede huir porque ya no existe paredes,
y en tus suelos vuelvas a estar, tú, podredumbre retorcida.
Tú, malviviente.

Luis Ormachea Azpilcueta (Cusco, 1974) Ha publicado Índice, Bóveda, Apología del Absoluto Cotidiano, Tela de Juicio, Palabra de Hombres Reunidos bajo Árbol Extranjero, De Reciedumbre, Sonata Fúnebre para Hijos de los Senderos, y Siete Relatos Breves. Los poemas forman parte de la plaqueta titulada Decir otras Palabras, Hacer otras Verdades.

sábado, 28 de febrero de 2015

LUZ VERDE (TRÁNSITO POÉTICO)


"La verdadera poesía, es su estado mental, ahí donde empieza la verdadera naturaleza". (Ditmar Castro Villena)

VI

Es por morir que nacemos
dibujándonos de mudez
desvaneciéndonos como plagas negras
Abrumados de armoniosos nervios
      Dejando de observar alondras obsequiadas
/alas ácidas que medran con los sauces/

                             -Las polillas se alimentan de
                               nosotros y de algo más-

VII

                               SIGNIFICADO
Oye el firmamento
Todo cambia
hasta las estrellas
                          Todo es cítara
                                                /sin vocales/

Ubica el misterio
                            /marejadas
de ALMAS en polvo/

Abre tu ventana
  el cielo se fuga y queda
en los dedos como excusa
                          /versos tiesos/
breas de angustia
          se calientan a extremo
                  en longitud y medida

&&

   Se ha destilado el cuerpo sobre una piedra
Una roca silenció la voz de las camelias

Saca un pincel     dibujaremos distancias
pintando rimas a una tonsura vacía

Despierta la música enmoquetada
/voz de nadie/ - deja que la niebla ate y quiebre
                              La planta de los pies extraviados

Nadie puede
   ser nítido en las sombras
solo yo     el ido

Ditmar Castro Villena. Licenciado en Lengua y Literatura de la UNA-Puno. Cuenta con estudios de Maestría en Lingüística del Texto en la UNSA-Arequipa. Es parte del Colectivo MAZTIL, junto a otros reconocidos actores de la movida cultural puneña, colaborando en la revista del mismo nombre. Los poemas publicados forman parte de su primer libro titulado Neurastenias de un individuo solo (Cuervo Editores, Arequipa, Puno, Perú, 2014).


"En cualquier momento se escribirá un verso, que pondrá en duda el mundo". (Carlos Mendoza)

Los poetas callan

Los poetas callan
los poetas ladran
hacen malabares para colgar la sonrisa de quien sea
en el cielo de quien quieran
pero ellos no hablan
los poetas son como el quáker / espesos
crean cielos de ternura
también impiedad en el infierno
pero ellos no aman
                        aman sus libretas
                        sus bocetos
                        sus accidentes gramaticales
                        su café
                        su humo disgustado
                        el alcohol desesperante
porque son y es que son solo
su manera de joder al mundo que los parió

Coloquio último (poema narrado)

Ella dijo:

                 Si alguien pregunta por mí dile que ya he muerto

Extendió sus alas / echó su cabeza y sus cabellos quedaron dispersos sobre la tibia almohada

Yo respondí:

                 Si alguien pregunta por ti diré que has muerto un millón de veces

En una atmósfera cálida y suave Sobre una cama imparcial sobre un colchón alcahuete entre las sábanas de mi cuerpo Ahorcada por los más sutiles sueños Con un beso negro a la altura de tus pechos Si alguien pregunta por ti diré que has muerto a manos de un poeta

Necesidad

No necesito nombrar a Rimbaud o Eliot
puedo nombrar a 
Simón Rodríguez / eres una habitación de tibios
adobes
donde mis versos viven
en ti amo las palabras /
o
Lolo Palza / no te hablo del sol porque ciegos quedan
nuestros ojos
te acerco la tibieza de la madrugada
el color rosado de nuestras paredes /
Y tu indolencia se configura con estos versos
también
         
                                                 T
                                                 E

                                                 N
                                                 E
                                                 C
                                                 E
                                                 S
                                                 I
                                                 T
                                                 O

(De: Canto pedestre) 


Carlos Mendoza (Ayaviri, Puno, 1990) Ha publicado los libros de poesía Cuerpo enamorado (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, 2010), Canto pedestre (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, 2012), 15 poemas para acompañar la soledad (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, 2013). Colabora en las ediciones de la revista de literatura La rama torcida. Es director de la revista de literatura Cavernario. En poesía tiene Pobresía, para su respectiva publicación y acaba de concluir el libro, Desierto de ceniza.