"El humor, la sapiencia popular y el condimento andino convierten a los microrrelatos de Carlos Martínez Huamán en verdaderas postales turísticas que cualquier viajero trashumante retiene en la memoria por su brevedad y capacidad dinámica de recrearse de boca en boca" (Paul A. Valenzuela Trujillo). EL EMPRENDEDOR Caminó con el morral vacío y el corazón roto, hasta que la soledad creativa lo encontró a él. TENEMOS HAMBRE Cansados de abusos y de comer las sobras, decidieron recuperar lo que durante milenios les había pertenecido. En el corazón de los Andes, hombres y mujeres que aprendieron a leer caminaron día y noche llevando el mensaje: "¡La tierra es para quien la trabaja!". La escasa resistencia de los patrones fue superada por comunidades organizadas. Ahora que el mundo se administra desde satélites espaciales, aquella frase con signos de exclamación ha pasado a formularse con signos de interrogación. LO MATERIAL ES PRIMERO —¡La laguna se salió! —se oían gritos...
"Hay historias que se construyen desde la brevedad del discurso y la eternidad del instante; historias que marcan, con precisión y certeza, nuestra relación sentimental con el lenguaje. Estas historias son como edificios que soportan el peso de los hombres y sus palabras, con toda esa mitología heredada en la epidermis de la memoria" (Paul A. Valenzuela Trujillo). PALABRAS DEL DISCÍPULO El maestro me enseñó todo lo que sé anudando con la habilidad de un tejedor silogismos inolvidables. Yo anotaba cada una de sus palabras con espesa tinta negra sobre grandes papeles que al final del año cosía. Ved, pues, mis volúmenes. Todo lo que está escrito en ellos lo recuerdo: cada frase, cada refutación perfecta de los falsos sistemas. No soy sino una bóveda que guarda su sonido. Si esto os parece poco, no lo conocíais. Pero hay algo que pienso siempre: mi maestro me dijo que en mí, su devoto discípulo, en mí, nacido para escucharle, su lección sería efímera. LA BESTIA Agazapado en la al...