" [...] Uno es simplemente un artesano de la palabra, y como tal, trabaja con ella: la destruye, la reconstruye, la inventa, la desvirga, o la descuartiza y la vuelve a cocer dejándola como una hermosa cicatriz sobre el cuerpo que es el poema. [...] ". (J. C.) II Levanto mi mano mi pecho de esteras y calamina recalcitro en defensa del agua de las goteras que se resbalan, cada vez que llueve sobre mi cara... Mi madre está allá: ¡tiesa! la ...
Manam yawarninchis tukukunqachu...